dejo con ustedes, a mi mamá
Pablillous comentó en telescopio, mi post anterior.
"e quede padentro con tu historia..puedes contar de tu vieja y lo que le toco pasar?"
Copuchento el cabro.
Pero a mí me conmovió su interés.
¿Qué puedo contar yo de mi vieja si vivió más de treinta años sin que yo la conociera?, ¿qué sé yo lo que le tocó pasar?.
Poco, y más encima no sabría cómo contarlo.
- Mamá
- Dime Pedrito.
- ¿Te acuerdas de mi página web, de mi blog?
- Sí, ¿por?
- Es que quieren saber de ti - le dije mientras el FBI llegaba a la casa de Tony, creo que se llama. Era tan tarde que ya estaban dando Los Soprano en el 13.
Hoy llovió.
Y me sentí tan en Puerto Montt.
Jorge, Laura, Oto, Nibaldo, Sergio, Cecilia, Natalia, otro Sergio, me dijeron: ¿No tenís frío?
Volado, andaba en polera.
Como la primera vez que vi llover en Santiago, y que no podía creer que con tres gotitas todos sacaran sus paraguas. "Manga de ñoños, me acuerdo cuando Ritter llevó un paraguas al colegio y lo hueveamos mes y medio" pensé esa vez.
Siguiendo la tónica de la semana pasada, no visité ninguna de mis cátedras hoy.
En vez de eso, me emocioné casi hasta las lágrimas con la defensa de la memoria de un amigo que desde hoy es ingeniero eléctrico. Otro día tendré que explayarme al respecto.
Y.
- Revisa bien donde tomaste el cero de la energía potencial - le dije a un mechón devolviéndole la prueba que había ido a entregar a mi escritorio.
- ¿Cómo?, ¿perdón? - me dijo con cara de asustado, como si fuera la primera vez que un ayudante, o reemplazante de ayudante en mi caso, ("Pedro tómame una prueba de física de los mechones please") le hablara en su vida.
- Que tomaste mal la altura h, revisa el ángulo.
Su cara de sorpresa y gratitud, cuando terminó el tiempo, me hizo tan feliz que sentía como si me hubiese ayudado a mí un ayudante en una prueba. ¡Cuánto lo hubiese agradecido siendo mechón!
Manejé vuelta a casa, con el parabrisas a full.
Apenas entro a mi casa mi mamá me dice.
- Ya escribí lo que me pediste anoche.
¡Qué vieja más cool! pensé.
QUIEN SOY
Nací a fines de la década de los 40 en un hogar humilde, tuve 3 hermanos mayores, un padre ausente y una madre con una gran visión de futuro cuya meta fue darnos estudios en la época en que las Universidades, llamadas tradicionales, eran prácticamente gratis.
Mi juventud se desarrolló en la década de los Beatles, de la revolución de las flores, del mayo 68, de la UP creyendo que podíamos construir una sociedad justa para todas las personas. Me casé con un hombre maravilloso y tuve mi primer hijo (Camilo) en medio de mis estudios, de la huelga de camiones y de la asonada fascista.
Fui feliz.
Llegó septiembre del 73 y todo cambió. Se esfumaron los sueños forjados, desaparecieron muchos de nuestros compañeros y compañeras y nuestros libros. También perdimos todos nuestros bienes materiales, pero salvamos nuestras vidas.
Tuvimos que dejar el país y adaptarnos a una cultura muy diferente a la nuestra. El país europeo nos acogió con trabajo y estudios e hicimos nuevas amistades. Allí, llegó nuestro segundo hijo (Leopoldo). Suavemente nos fuimos adaptando, pero nunca nos abandonó el deseo de volver a nuestro país. En esta espera se nos dio la oportunidad de viajar a un país latino americano y allí emprendimos otra vida junto a algunas familias amigas de Chile, de Argentina y de Bélgica. Vivimos una linda experiencia y tuvimos a nuestro tercer hijo (Pedro). (Nota del Editor: ¡el favorito!)
En junio del 86 regresaron a Chile los primeros miembros de la familia, luego los dos hijos mayores para finalmente reunirse toda la familia en noviembre de ese año e instalarnos en el sur del país. Hicimos nuev@s amig@s, tuvimos trabajo y aportamos a la recuperación de la democracia; pero la utopía de los 60 sigue esperando…
El peregrinaje terminó el año 2000 radicándonos finalmente en Santiago.
Durante varias décadas superamos en familia las penas provocadas por la pérdida de amig@s, de familiares y de las raíces, y aunque elegimos volver de donde salimos involuntariamente, siento que nos transformamos en ciudadan@s del mundo apreciando y valorando cada uno de los lugares en que vivimos, atesorando las amistades que hicimos y que quedan en nuestros corazones.
La vida me ha dado y quitado, he tenido alegrías y dolores: después de 34 años de vida junto al compañero de tantos años y de tantas experiencias continúo mi camino sola superando el dolor de su abandono, tratando de renacer. Y en este renacer me acompañan viej@s y nuev@s amig@s, mi familia de origen, la familia política y particularmente el cariño y apoyo de mis hijos que le dieron sentido a todo lo que construí y que, por sobre todo, le dan sentido al presente y a mi futuro.
Mónica
Mamá te amo.
Estoy que lloro.
"e quede padentro con tu historia..puedes contar de tu vieja y lo que le toco pasar?"
Copuchento el cabro.
Pero a mí me conmovió su interés.
¿Qué puedo contar yo de mi vieja si vivió más de treinta años sin que yo la conociera?, ¿qué sé yo lo que le tocó pasar?.
Poco, y más encima no sabría cómo contarlo.
- Mamá
- Dime Pedrito.
- ¿Te acuerdas de mi página web, de mi blog?
- Sí, ¿por?
- Es que quieren saber de ti - le dije mientras el FBI llegaba a la casa de Tony, creo que se llama. Era tan tarde que ya estaban dando Los Soprano en el 13.
Hoy llovió.
Y me sentí tan en Puerto Montt.
Jorge, Laura, Oto, Nibaldo, Sergio, Cecilia, Natalia, otro Sergio, me dijeron: ¿No tenís frío?
Volado, andaba en polera.
Como la primera vez que vi llover en Santiago, y que no podía creer que con tres gotitas todos sacaran sus paraguas. "Manga de ñoños, me acuerdo cuando Ritter llevó un paraguas al colegio y lo hueveamos mes y medio" pensé esa vez.
Siguiendo la tónica de la semana pasada, no visité ninguna de mis cátedras hoy.
En vez de eso, me emocioné casi hasta las lágrimas con la defensa de la memoria de un amigo que desde hoy es ingeniero eléctrico. Otro día tendré que explayarme al respecto.
Y.
- Revisa bien donde tomaste el cero de la energía potencial - le dije a un mechón devolviéndole la prueba que había ido a entregar a mi escritorio.
- ¿Cómo?, ¿perdón? - me dijo con cara de asustado, como si fuera la primera vez que un ayudante, o reemplazante de ayudante en mi caso, ("Pedro tómame una prueba de física de los mechones please") le hablara en su vida.
- Que tomaste mal la altura h, revisa el ángulo.
Su cara de sorpresa y gratitud, cuando terminó el tiempo, me hizo tan feliz que sentía como si me hubiese ayudado a mí un ayudante en una prueba. ¡Cuánto lo hubiese agradecido siendo mechón!
Manejé vuelta a casa, con el parabrisas a full.
Apenas entro a mi casa mi mamá me dice.
- Ya escribí lo que me pediste anoche.
¡Qué vieja más cool! pensé.
QUIEN SOY
Nací a fines de la década de los 40 en un hogar humilde, tuve 3 hermanos mayores, un padre ausente y una madre con una gran visión de futuro cuya meta fue darnos estudios en la época en que las Universidades, llamadas tradicionales, eran prácticamente gratis.
Mi juventud se desarrolló en la década de los Beatles, de la revolución de las flores, del mayo 68, de la UP creyendo que podíamos construir una sociedad justa para todas las personas. Me casé con un hombre maravilloso y tuve mi primer hijo (Camilo) en medio de mis estudios, de la huelga de camiones y de la asonada fascista.
Fui feliz.
Llegó septiembre del 73 y todo cambió. Se esfumaron los sueños forjados, desaparecieron muchos de nuestros compañeros y compañeras y nuestros libros. También perdimos todos nuestros bienes materiales, pero salvamos nuestras vidas.
Tuvimos que dejar el país y adaptarnos a una cultura muy diferente a la nuestra. El país europeo nos acogió con trabajo y estudios e hicimos nuevas amistades. Allí, llegó nuestro segundo hijo (Leopoldo). Suavemente nos fuimos adaptando, pero nunca nos abandonó el deseo de volver a nuestro país. En esta espera se nos dio la oportunidad de viajar a un país latino americano y allí emprendimos otra vida junto a algunas familias amigas de Chile, de Argentina y de Bélgica. Vivimos una linda experiencia y tuvimos a nuestro tercer hijo (Pedro). (Nota del Editor: ¡el favorito!)
En junio del 86 regresaron a Chile los primeros miembros de la familia, luego los dos hijos mayores para finalmente reunirse toda la familia en noviembre de ese año e instalarnos en el sur del país. Hicimos nuev@s amig@s, tuvimos trabajo y aportamos a la recuperación de la democracia; pero la utopía de los 60 sigue esperando…
El peregrinaje terminó el año 2000 radicándonos finalmente en Santiago.
Durante varias décadas superamos en familia las penas provocadas por la pérdida de amig@s, de familiares y de las raíces, y aunque elegimos volver de donde salimos involuntariamente, siento que nos transformamos en ciudadan@s del mundo apreciando y valorando cada uno de los lugares en que vivimos, atesorando las amistades que hicimos y que quedan en nuestros corazones.
La vida me ha dado y quitado, he tenido alegrías y dolores: después de 34 años de vida junto al compañero de tantos años y de tantas experiencias continúo mi camino sola superando el dolor de su abandono, tratando de renacer. Y en este renacer me acompañan viej@s y nuev@s amig@s, mi familia de origen, la familia política y particularmente el cariño y apoyo de mis hijos que le dieron sentido a todo lo que construí y que, por sobre todo, le dan sentido al presente y a mi futuro.
Mónica
Mamá te amo.
Estoy que lloro.
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