1989
- No cacho. Tu decisión - me responde tomate.
Eran las siete de la tarde, me desperté una hora antes ¿me voy a Viña o no? Bolso listo y todo, cuando tuve la típica última señal de intención de arrepentimiento.
- Te llamo en tres minutos más, voy a pensar - le dije.
Tras noventa tic y noventa tac, alternándose, lo llamo. Inseguro de qué decir. De qué decidir. "Creo que le voy a decir que sí". Sí, eso.
- Aló.
- Ya, voy pa' allá.
- Calma'o, es que hay otra hueá.
Bla bla bla bla (¿se acuerdan cómo hablaba la profe de Charlie Bown, o cualquier adulto de la serie?)
Corté.
¿Alguien quiere carretear conmigo hoy en Santiago?
¿No?
Me quedo entonces remodelando este blog.
Remodelando mi pieza.
Y mi vida.
Entonces, entre las cosas que encuentro, aparece esto.

- Pedrito te vamos a hacer una entrevista.
- ¡Ah! ¿y es así no más? ¿sin micrófono? - le respondo a la periodista que quién sabe por qué decidió trabajar en un diario tan al sur del mundo, y más encima tener que entrevistar a un pendejo sobre la navidad.
Debe ser uno de los recuerdos más antiguos que tengo.
¿Se alcanza a leer?
Si no, acá va siqueada. Quiero decir, sic.
"UN CUENTO
Pedro Alberto Pineda Herrera, de 6 años, alumno del Colegio San Javier, es todo un personaje. Pícaro, regalón y muy viajado, tiene muchas aventuras que contar. Pide el micrófono, si se trata de una entrevista. Nacido en México dice que allá la Navidad es con truenos y en Bélgica donde también residió, con nieve. Recuerda navidades vividas en Francia, Alemania y otros países que menciona como si estuvieran a dos horas de Puerto Montt. "El Pascuero es un cuento de niños y la que compra los regalos es la mamá, de repente puede que los compre él. Jesús nació en un país que se llama Belén donde lo mataron. Está en el desierto del norte, en América, donde hay harta arena""
Soy un blufeador desde siempre, queda demostrado. Para la navidad en México tenía apenas un año y las de Bélgica dos y tres. Eso de los truenos en México no es más que producto de mi imaginación, y lo de la nieve en Bélgica, era obvio en todas las fotos que veía en los álbumes a los seis años.
¿Pa' qué hablar de Alemania o Francia?. Nunca pasé una navidad ahí.
Lo notable es mi "seguridad" de que el Viejito Pascuero no existe. Pero ¡que hueón más clever! desde siempre crítico y escéptico... y sensato además, con todos aquellos que si pudieran creer en él aún, al dejar esa aura de duda.
Lo otro es que queda claro que de geografía todavía no sabía.
¡Qué hueón más barsa!
Debe haber sido por entonces que me traumé al sentirme "mintiendo", por lo que terminé aprendiéndome todos los países del mundo y sus capitales.
Las de la Polinesia y algunas de África a nadie nunca le han interesado así que no me las aprendí visionariamente.
No logro imaginarme la cara de la periodista, porque me acuerdo que era mujer. ¿Habrá sido Natalia del Campo haciendo su práctica? Casi no puedo creer que me haya dejado un comentario en mi post de la Radio Concierto de hace una semana.
Saludos.
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