neón verde, cerveza negra y chicas

Fue la cerveza negra la que se subió a mi cabeza, la que le ganó a mi cuello, doblegándolo al punto de dejar botada mi nuca en el respaldo del sillón.
Y.
Este neón verde encandilándome.
Me acordé de no sé qué fotolog minimalista, y me sonreí, un poco ebrio, pensando en la foto que tenía en frente. En la cámara que tenía en el bolsillo, con casi todos los MB en fotos del cumpleaños viñamarino de mi amigo tomate.
Sin flash.
Pero en mi cabeza uno.
La chica que echaba de menos hacía varios días estaba a muchos kilómetros de ese sillón. ¿Cuántos hay entre el Huevo y Berlín?.
La chica a la que quería volver a mirarle los ojos estaba un piso más abajo, bailando en el segundo.
¿Dónde mierda estaría la chica de mi vida?
No bajé a bailar.
Ni compré pasajes para Alemania.
Simplemente saqué la foto.
Ésta.
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