embajada de japón
Subiendo por Pocuro a mil por hora.
Ok, a ochenta.
Igual se nota caleta cuando esquivas abuelas, viejos torpes, motos repartidoras de pizzas, ciclistas repartidores de deudas, chicas lindas repartidoras de suspiros.
Semaforeros recolectores de monedas. De esas que te sobran en alguna parte junto a la palanca de cambios.
Y nada, doblé en Lyon y no encontré la embajada de Japón.
Ni tampoco el edificio de mi amigo Javier que queda enfrente.
Pero antes de subirme al auto, J.S. me dijo: "¿vámonos a Francia el otro año?" a no sé qué cuatro letras mezcladas intentando ser una sigla, que representan un centro de estudios epistemológicos (la última locura de mi compañero y alma gemela en inquietudes post-científicas J.S.).
Ya, le dije.
Total.
Por eso doblé pa' otro lado y esquivé mi Plaza Ñuñoa, y encaminé a la embajada de Japón, para sacar del tintero la idea de hace un mes de ir a dar una vuelta y decirles a los oji-oblicuos:
What do I have to do for being studying (having fun) for a year in Japan?
Japón o Francia.
Animé o parlé siutiqué.
Apuesto que todo queda ahí, en la tinta.
En la tinta eterna de donde estoy empezando a sacar lo que escribo con este blog. Y con el cuaderno rollizo que me regaló María José para que escribiera.
La hueá es que ahora me voy.
A Quillota.
Ja.
pd: lean la historia que viene más abajo de mi andanza en Radio Concierto, debe ser una de las cosas más entrete que he escrito alguna vez.
pd2: y recuerden claro que mi voz pueden escucharla mañana mismo, sábado 6, a las 19:15 en Radio Concierto (88.5 en stgo) programando mis seis canciones favoritas. Derrepente y hasta les gustan.
Ok, a ochenta.
Igual se nota caleta cuando esquivas abuelas, viejos torpes, motos repartidoras de pizzas, ciclistas repartidores de deudas, chicas lindas repartidoras de suspiros.
Semaforeros recolectores de monedas. De esas que te sobran en alguna parte junto a la palanca de cambios.
Y nada, doblé en Lyon y no encontré la embajada de Japón.
Ni tampoco el edificio de mi amigo Javier que queda enfrente.
Pero antes de subirme al auto, J.S. me dijo: "¿vámonos a Francia el otro año?" a no sé qué cuatro letras mezcladas intentando ser una sigla, que representan un centro de estudios epistemológicos (la última locura de mi compañero y alma gemela en inquietudes post-científicas J.S.).
Ya, le dije.
Total.
Por eso doblé pa' otro lado y esquivé mi Plaza Ñuñoa, y encaminé a la embajada de Japón, para sacar del tintero la idea de hace un mes de ir a dar una vuelta y decirles a los oji-oblicuos:
What do I have to do for being studying (having fun) for a year in Japan?
Japón o Francia.
Animé o parlé siutiqué.
Apuesto que todo queda ahí, en la tinta.
En la tinta eterna de donde estoy empezando a sacar lo que escribo con este blog. Y con el cuaderno rollizo que me regaló María José para que escribiera.
La hueá es que ahora me voy.
A Quillota.
Ja.
pd: lean la historia que viene más abajo de mi andanza en Radio Concierto, debe ser una de las cosas más entrete que he escrito alguna vez.
pd2: y recuerden claro que mi voz pueden escucharla mañana mismo, sábado 6, a las 19:15 en Radio Concierto (88.5 en stgo) programando mis seis canciones favoritas. Derrepente y hasta les gustan.
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