viernes, agosto 12, 2005

mensaje de texto

11:09 de esta mañana.

Mensaje de texto de mi amigazo Daniel.

"Qué onda!... para de gozar... te extrañan tus amigos... Sé Feliz."

Mmmm, viendo la hora en el celular y revolviéndome entre las sábanas, que no eran las mías, calculo en clases de qué ramo "estamos". Ja! ese profe es muy simpático pero fome y Daniel, tomate y Tadashi deben estar muy parqueados escuchando por enésima vez la definición de muestra aleatoria simple.

Tanto, que me llegan a echar de menos.

Es que somos el medio cuarteto (un grupo de amigos del que pronto contaré cuan especial es), y claro echan de menos a uno de sus integrantes.

Hace tres días que no voy a clases.

No tengo ganas.

Y no tengo muy claro cómo me llega esta especie de irreverencia ante la universidad. Creo que, aparte de agradecer estar en la Chile y no tener asistencia obligatoria, suelen venirme estos arrebatos basados en pura nostalgia.

La nostalgia del pendejo de séptimo básico, que cansado de ser mandado a la cama antes de las nueve de la noche, se juraba y rejuraba: "cuando esté en la universidad voy a hacer lo que quiera, acostarme cuando quiera, ir a fiestas incluso un martes".

Llegué a primer año, y lo pasé como el pico.

Pasé invicto a segundo y lo pasé como el pico de nuevo.

¿Y tercero?. Adivinen.

Basta.

Este es mi quinto año ya.

Se me ha caído mucho el pelo.

Mis neuronas ya se acomodaron a la exigencia aberrante de mi facultad comparada a la de mi colegio puertomonttino pajero, más preocupado por el desarrollo espiritual de la persona, o como quieran decirle, que de sus conocimientos en matemáticas y física. De lo cual estoy muy muy muy agradecido, por duro y doloroso que haya sido el porrazo universitario inicial.

Entonces, ¿qué hueá?

Acaso no puedo decir un día, hoy no quiero ir.

Acaso no puedo decir dos días, hoy tampoco voy.

Si no tienes que cumplir un horario de trabajo, si tus neuronas ya están adaptadas (por ende, eres capaz de ponerte al día después) y estás chato, deja de quejarte y regálate un día.

O tres.

Voy saliendo a la exposición de Dalí en la Estación Mapocho.

Dale una vuelta.

A lo que escribí y a la exposición.