viernes, agosto 26, 2005

la hueá chistosa

No importa el porqué.

Pero esta mañana estuve con mi grupo de trabajo, Daniel, Tomate y Tadashi, en una empresa recicladora de acero, y tras una hora y media caminando entre chatarra compactada, chatarra desordenada, chatarra amontonada, chatarra derretida, chatarra incandescente y finalmente transformada en útiles y recicladas vigas de acero, ya tenía sed.

Por eso cuando vi esa fuente de agua, que eyecta el agua en un chorrito vertical, me acerqué contento.

¿Alguna vez han visto una máquina de coser?, ¿de hilar?.

De esas que tienen como un pedal que uno va pisando para que el torno en el que el hilo está enrollado, gire.

Las famosas creo que son marca Singer.

Mi abuela tenía una.

¿Cachan?

De esas que en vez de tener un pedal para el pie, tienen una bandeja para poner los dos.

¿Sí?

Nada.

Que me acerqué a tomar un poco de agua.

Vi que había un pedal, como de las máquinas de coser, para dar el agua.

Y apenas me paré encima de ese pedal, sentí el agua.

No en la boca.

Sentí el agua encima mío.

¡Qué raro!

Entonces, agachado y todo, se me ocurre mirar para arriba.

Y veo una ducha.

De esas de emergencia, usuales en fábricas con hornos de fundición, y que tienen un chorro de agua muy grueso.

Me estaba mojando entero.

Toda la espalda, los pantalones.

Y no entendía.

Pero, ¿cómo?.

Aaah, parece que el pedal que estoy pisando no es para tomar agua.

Aaaah.

Y claro, es una ducha y me estoy mojando.

Aaaah.

Mierda me estoy mojando.

Una hora después, de vuelta en la universidad en la mitad de la clase, tomate estalla en carcajadas.

- ¡Pero hueón! estuviste como tres segundos debajo de la hueá, y yo te veía y no reaccionabai.
- Jajajaja.
- La hueá chistosa.