lunes, agosto 29, 2005

me aburrí del blog

Me salgo.

Apreto abort.

Y casi que salgo eyectado de esta silla en la que estoy sentado.

Me aburrí de mí.

De mí, escrito.

De mi escrito.

Lo hice apenas empecé a cuestionarme para quien escribía, si pa' mí o pa'l que me lee.

Y me di cuenta que debía restarle interés al número de comentarios.

Es así como casi ya no los leía ni menos los respondía. Sorry.

Por otro lado.

Estoy muy contento de haber tocado involuntariamente, con algún post, la fibra sensible de un par de personas.

Fue lindo porque mientras lo hacía, también toqué la mía.

Mi fibra.

La misma que me hace sentir que no quiero escribir acá por un rato.

Me acordé de cuando le preguntaron a un pintor bastante peculiar, de apellido Pollock, cuándo sentía que una de sus pinturas, casi un amasijo hecho de cuerdas y tendones, estaba terminada.

Él le respondió a la periodista.

¿Cuándo sabe usted, que ha terminado de hacer el amor?

Y bueno, yo, que hace tiempo no tengo sexo ni eyaculo premeditadamente, siento que es hora de escribir el último post.

Me viro chicos y chicas.

Grandos y grandas.

Derrepente y hasta vuelvan a leer sobre la muerte, telescopios, estetoscopios, la travesía en la Radio Concierto y la gran intervención de mi vieja.

Derrepente y hasta así debieran ser los blogs.

Como libros que uno puede o no, leer.

Pero libros.

De esos con capítulo I y el The End respectivo.

Y no una seguidilla inagotable de historias y cuentos.

De sonrisas y lágrimas.

¿Quién sabe?

Yo por ahora, los dejo con la competencia de quien escribe más bonito o tiene más comentarios.

Y nos vemos cuando me den ganas de volver.

De simplemente volver a escribir.







Escuchen Stockholm Syndrome de Yo la tengo.

Como yo, que ahora, en este preciso ahora, la tengo winampeando en mi parlante.